Feliz año nuevo Nueve Casa – 12 de marzo 2021

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Paquini Yancuic Xihuitl Chicnahui Calli
Feliz año nuevo Nueve Casa por TLAHUILCOATL TLAHUILCALLI. 
Este viernes 12 de marzo a las 0:43 Hrs da inicio el año nuevo Tolteca que llevará por signo “Nueve Casa” y estará regido por Tlaloc “el licor de la tierra”.
Hemos terminado un año Chicuey Tecpatl “Ocho cuchillo de obsidiana” que vino a mostrarnos su filo, su corte y su capacidad de hacer presente al norte, pues nos impulsa a no perder la memoria, a recordarnos lo frágil que es nuestra vida y a invitarnos a retomar una forma de relacionarnos más armónica con todos nuestros vínculos.
Esta vuelta al Sol que transitaremos ahora pondrá frente a nosotros una manifestación muy marcada de la dualidad con al cual está compuesta todo el Universo e intentaré en este texto dar una descripción de cada elemento.
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En primer lugar contemplemos el signo del año que es Calli “la casa”. Este símbolo aparte de ser el tercer día de la cuenta también forma parte de uno de los cuatro cargadores del año y los días que transitan es esta vuelta al Sol comienzan a la medianoche.
Desde la cosmovisión Anahuaca, Tonatiuh “el hacedor de calor y energía” que llamamos Sol al posarse en el atardecer hace un viaje por las entrañas de la Tierra y es en la medianoche el punto en que está más profundo, por lo tanto, al asociar estos dos aspectos podemos inferir que en nuestra casa que es Tierra gesta en su interior un Sol que ha de desarrollarse para emerger por el oriente y mostrarse como un ave que surca el cielo, a veces como colibrí, a ratos como ave quetzal y a veces como águila.
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La casa también nos relaciona con el lugar que habitamos que es nuestro cuerpo físico que bien puede ser considerado nuestro templo o la vasija que contiene al Ser, al alma, al espíritu, animando la materia, percibiendo la realidad con los sentidos y finalmente desarrollando la conciencia.
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La casa es una manifestación de la dualidad porque se compone de materia siendo piedras o carne y también contiene al Chantico “el calor del hogar” que bien puede ser entendido como la esencia intangible para los sentidos dadores de movimiento.
Así es, nuestro cuerpo que es la casa que habitamos es dotada de calor, movimiento y conciencia mientras está unida a la esencia sutil que surca todos los espacio habidos en el Universo. Nuestros abuelos nos lo enseñaron al dejarnos dicho que en toda la creación existe una energía dual llamada Omeyotl la cual está dispersa por todo el vacío y cuando logran encontrarse emergen como Ometeotl “la dualidad creadora”.
Por lo tanto la casa nos viene a recordar que somos la viva presencia de Ometeotl.
En segundo lugar este año lleva por numeral a Chicnahui “el nueve”. Éste es un número profundamente significativo para el pensamiento de nuestros abuelos ya que está relacionado con el Chicnaumictlan o “inframundo”.
Estudiando al nueve dentro del pensamiento anahuaca hay una relación directa entre la estructura de la cuenta del tiempo y los nueve señores de la noche, de tal forma que en un Xiuhpohualli integrado por 18 veintenas hay 40 vueltas en el círculo que conforman los señores de la noche. Cada una de estas nueve presencias serán consideradas energías que fungen como mediadoras y reguladoras de entre los planos celestes, terrenales e infrahumanos, por esta razón en el códice Féjervary-Mayer cada uno de ellos se se coloca junto a un árbol con ramas helicoidales en el cual se posan las aves, se mantienen erguidos con un fuerte tronco y en su raíz hay un elemento asociado a cada rumbo del plano terrenal, y lo más importante es que los nueve señores de la noche giran en torno a Xihtecuhtli ubicado en el centro como principio creador supremo.
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Para hacer aún más evidente los componentes duales de este año, el numeral nueve por un lado es viva presencia de Quetzalcoatl debido a que es su acompañante y por el otro su volátil o ave que le corresponde es Chalchiuhtotolin “el guajolote de jade” una de las manifestaciones de Tezcatlipoca que hace evidente los defectos humanos.
Entre Quetzalcoatl como la serpiente luminosa que manifiesta la vida y Tezcatlipoca como la parte oscura crean la dualidad sustancial que lleva a la existencia de las cosas.
En tercer lugar este año estará dedicado a Tlaloc, el licor de la tierra que nutre los campos con su líquido vital tan esencial para el mantenimiento de las especies sobre el plano terrenal.
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Cuando profundizamos en el conocimiento de Tlaloc nos damos cuenta que en ningún sentido es simplemente la lluvia como una actividad mecánica de la naturaleza, por el contrario reconocemos que es la forma de representar condensación de la materia y la energía. Entendámoslo de esta forma: para que pueda haber licor se requiere un cocimiento de una planta, la cual se fermenta y se destila, pues bien, con Tlaloc sucede lo mismo al haber un cocimiento con las plantas en la tierra por la acción del sol y en su estado de fermentación es evaporado el líquido que asciende al cielo y condensa toda la energía cósmica que se derrama por las cuatro direcciones dándole energía al maíz, al frijol, a la calabaza, etc. de lo cual nos alimentamos. Es evidente que sin la acción de Tlaloc la continuidad de la vida no sería posible.
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Entonces conjuntando todos los símbolos, elementos y significados de este año podemos afirmar que será un periodo de tiempo en que la dualidad se hará presente de maneras insospechadas y es nuestro trabajo o compromiso personal el hacer lo que esté a nuestro alcance para que se logre el equilibrio.
Tlaloc dará fertilidad y hará que la siembra de cada persona crezca para que recoja los frutos de su cultivo, por lo tanto quien siembre abrojos cosechará espinas y quien siembre flores recogerá aromas sutiles.
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Este año debe ser un tiempo de mucha introspección haciendo conciencia de nuestra naturaleza dual para decidir si nos atuendamos con las plumas de quetzal que visten a Quetzalcoatl y apreciamos la vida o si nos atuendamos con las plumas del guajolote que nos aferran a las pasiones terrenales. Cuando el tiempo pone frente a nosotros ambos caminos de forma muy evidente quiere decir que es tiempo de crecer como seres humanos cultivando nuestra persona para coexistir siendo dueños de nuestro destino y no ser presa de nuestras propias inmundicias.
Deseo que para este año en tu casa habite la esencia de Quetzalcoatl y que con sus plumas te eleve para que puedas explorar los recónditos más misteriosos de tu Ser Interno, son los mejores deseos de tu hermano Tlahuilcoatl.

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