Conciencia y Nutrición

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SER EXTRAORDINARIO ser etraordinario

De acuerdo con el Diccionario Oxford, la conciencia es el conocimiento que el ser humano tiene de su propia existencia, de sus estados y de sus actos. Para tener ese conocimiento de sí mismo es fundamental la autorreflexión  y hacernos las siguientes preguntas: quién soy,  qué estoy haciendo con mi vida, cuál es el propósito de ésta, qué visión tengo de la vida. Las respuestas a esas preguntas son fundamentales  para la existencia humana y para iniciar un despertar hacia la conciencia.  La auto-examinación o reflexión nos llevará a descubrir que tenemos el poder de crear nuestra forma de vivir y poder elegir, porque estamos en un mundo ilimitado y conectado con el universo infinito de poder y potencial. Incluso en tiempos de Covid. En tiempos de desafíos hay enseñanzas positivas. Pero, de igual manera, los desafíos pueden generar pensamientos negativos.  Para no caer en la espiral negativa es determinante que tengamos propósitos para la vida y una visión del futuro.  Al convertir  deseos en intenciones y creencias en afirmaciones. Al tener propósitos nos damos cuenta que vivimos en un contexto cultural y socioeconómico.

El autor estadounidense Robert Collier afirmó que el primer principio  es el deseo saber lo que quieres. Un deseo es plantar una semilla… el origen de todo está en la mente, una idea simple. Para tener una mente que produzca pensamientos claros y positivos necesitamos tener una alimentación rica en micro y macro-nutrientes. Hay un documental alemán, muy interesante, titulado ¨NUESTRO CEREBRO ES LO QUE COMEMOS¨. En ese documental de 45 minutos, explica cómo la mala alimentación perjudica a nuestro  cerebro, nuestro estado de ánimo y emociones. También, nos nutrimos de todo lo que vemos,  escuchamos y respiramos en el día a día. La nutrición integral va más allá de lo que consumimos: agua, grasas, proteínas y carbohidratos. Cotidianamente se interactúa con otros seres humanos, plantas y animales. De todos ellos nos alimentamos. Así mismo, nos nutrimos de nuestros pensamientos positivos o negativos.

Una idea es un pensamiento y para manifestarse en la realidad es necesario escribirlo y hacer una afirmación de ese pensamiento. Por ejemplo: soy capaz de lograr lo que deseo, soy fuerte, amo mi  vida, yo puedo hacerlo, estoy viviendo la vida justo como la visualicé, estoy tomando mejores decisiones cada día, merezco respeto, soy parte de la creación del universo y mundo, trabajo con entusiasmo, entre otras afirmaciones positivas. Al escribirlas y colocarlas en lugares visuales estamos programando y estimulando al cerebro de forma positiva.

También, necesitamos una tribu o comunidad que nutriré y me nutrirá. Una comunidad de hermandad. En dónde la empatía sea un valor primordial. En el proceso del llamado ¨despertar¨, elegimos vivir con esperanza y comenzamos a recodificar nuestros pensamientos y acciones. Con el tiempo, lograremos integrarnos en seres extraordinarios.

En conclusión, iniciamos el proceso de toma de conciencia al responder las preguntas mencionadas en el primer párrafo. Nos ubicamos en un contexto y decidimos tener propósitos para la vida. Tomamos la decisión de dejar patrones y hábitos que paralizan. Iniciamos la descodificación. Tarea compleja. Después, pasamos a una recodificación en conexión con nosotros mismos, con el mundo y el universo. A la par del proceso de toma de conciencia está la nutrición integrativa. Nutrirnos de emociones positivas, buenos amigos, relaciones afectivas y significativas, darle movimiento al cuerpo, pasión por lo que hacemos. Tener una constante oxigenación en el cuerpo. Tomar el sol. Dormir bien. Comer frutas, verduras, proteínas, grasas saludables, granos y agua. Por último,  saber manejar el estrés. Hay diversas herramientas para el manejo del estrés como la meditación, un masaje, la aromaterapia, hacer ejercicio, conectarse con seres queridos y aprender a decir que no, entre otras herramientas.

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