Origenes del tarot

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¿Quienes desarrollaron las cartas del tarot?

Pero hasta el día de hoy todavía no se sabe con exactitud quien o quienes fueron los que pudieron haber inventado las cartas del tarot.

El tarot se popularizó en Francia durante el gobierno de Napoleón I, ya que la esposa del emperador era una seguidora de la práctica esotérica.

El tarot también se volvió famoso cuando el escritor francés Víctor Hugo, escribió sobre ellas, luego la práctica se traslado a Inglaterra y después por todo el mundo.

Las cartas utilizadas en el tarot son las cartas de Marsella, las cuales están conformadas por 78 naipes que se dividen en los arcos menores y los arcos mayores. Este tipo de cartas eran las que se encontraron en Italia y las cuales se presume que pertenecieron al duque de Milán a Filippo María Visconti, estas cartas se volvieron famosas en Italia y luego se expandieron por Francia. Este tipo de carta posee símbolos o pinturas de estilo medieval, además es la baraja de naipes que más se utiliza para las lecturas de las cartas.

En la actualidad las cartas del tarot han sido reconocidas a nivel mundial como la forma más utilizada para poder predecir hechos futuros y existe una gran variedad de clarividentes que las utilizan en programas de televisión para poder predecir el futuro de las personas dependiendo de su signo, o de predecir el futuro de las países y los fenómenos naturales que pueden ocurrir en el planeta.

La fama del tarot en el mundo esotérico es tan grande que según estudios económicos cada año se generan millones de dólares en la venta de artículos esotéricos, y de esos millones de dólares producidos por el esoterismo, el tarot representa más de la mitad del mercado del esoterismo a nivel mundial.

Los orígenes del Tarot

Es en Europa, específicamente en el norte de Italia, que debemos encontramos primeras manifestaciones del juego de 78 cartas que hoy conocemos por el nombre de Tarot. Y, a juzgar por los más antiguos ejemplares conservados, los cambios sufridos a lo largo del tiempo fueron mucho menores de lo que se podría esperar: los cuatro palos conocidos hoy son los mismos de los juegos italianos desde siempre: Corazones, Picas, Tréboles y Diamantes. Además de las diez cartas numéricas, las figuras son en número de cuatro, para cada palo: un rey, una reina (o dama), un caballero y una jota. Quedan aún 22 cartas especiales que, en cierto modo, formarían un quinto palo y que los documentos italianos denominan ” trionfi” (activos) y los franceses, “atouts”, con el mismo sentido de triunfo, o sea, de cartas que se superponen a las demás.

No se sabe a ciencia cierta el origen de las cartas de la baraja tradicional. Ni se puede afirmar, con certeza, si el conjunto de los 22 triunfos o Arcanos Mayores – con sus dibujos emblemáticos – y las muy bien conocidas 56 cartas de los llamados Arcanos Menores – con sus cuatro palos – fueron creados por separado y más tarde se comibnaron en un solo mazo, o si, desde su nacimiento, tenían la forma de una baraja de setenta y ocho cartas.

Todo indica que las 56 cartas de la baraja común fueron copiadas del juego difundido entre los guerreros mamelucos. Los autores de la adición de las 22 cartas, hoy denominadas “arcanos mayores”, permanecen desconocidos.

Existe, sin embargo, un punto de concordancia entre la mayor parte de los estudiosos: las cartas son manifestación de “cultura popular” o de “folclore”. Aunque la abstracción de las 40 cartas numeradas, así como las evocaciones simbólicas de los activos, permiten asociaciones sorprendentes con muchos otros lenguajes simbólicos.

Las dudas aparecen cuando se trata del conjunto de las cartas numeradas – actualmente conocidas por “arcanos menores” o “baraja” –, que habrían sido llevadas por los guerreros mamelucos de Egipto a Europa durante la Edad Media. Hay menciones a las “cartas sarracenas” en registros del siglo XIV.

Anteriores a las láminas presentadas anteriormente, encontramos referencias a un “juego de cartas”. Es bastante citado, en los estudios de Tarot, el relato de Johannes, monje alemán de Brefeld, Suiza: quien habla de un juego llamado el juego de cartas (ludus cartarum) “llegado hasta nosotros en este año 1377″, pero declara expresamente no saber “en qué momento, dónde y por quién este juego había sido inventado”. Sobre las cartas usadas, dice que los hombres “pintan las cartas de maneras diferentes, y juegan con ellas de un modo o de otro”. Y “En cuanto a la forma común, y al modo como han llegado hasta nosotros, cuatro reyes son pintados en cuatro cartas, cada uno de ellos sentado en un trono real y la celebración de un símbolo en su mano”.

Hay otra mención, en el siglo XIV, aunque no haya quedado algún ejemplar de las mencionadas cartas: en los libros de contabilidad de Charles Poupart, tesorero de Carlos IV de Francia, hay un pasaje que dice que tres barajas de cartas en dorado y ornamentadas fueron pintadas por Jacquemin Gringonneur, en 1392, para la diversión del rey de Francia.

Una composición diferente, con 50 cartas divididas en 5 series de 10 cartas cada uno, se presenta en varios ejemplares del juego llamado Carta di Baldini (c. 1465), también conocido como Tarocchi de Mantegna, nombre de un importante pintor del norte de Italia en el siglo XV.

Además de las diferentes estructuras ejemplificadas con el Tarot de Mantegna, existen numerosos ejemplos posteriores de incremento de cartas – como es el caso del I Tarocchi Classici – y también de cortes y supresiones que acabaron por provocar juegos reducidos que se han hecho populares: la Baraja Petit Lenormand, también conocida como Baraja Gitana.

Referencia: https://oculto.eu/origenes-del-tarot/

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